La falacia de las apps de salud

  • En las tiendas de aplicaciones (apps) de las dos plataformas dominantes, IOS y Android hay más de cien mil app1142543
    s dedicadas a la salud y dirigidas a usuarios o a profesionales (un tercio aprox.)
  • Cerca de la mitad (el 48%) sólo se usa cuatro veces
  • La mayoría carece de un buen diseño de experiencia de usuario, finalidad clara o contenidos relevantes
  • Muy pocas están integradas en los sistemas de datos sanitarios
  • En general se perciben como poco eficaces

Ante esos  hechos, en España no dejamos de asistir a declaraciones, informes, workshops y eventos varios triunfales en los que se nos declara “potencia mundial en apps de salud” , “cuarto mejor país de Europa para emprender en salud móvil” , “la mhealth augura el mayor crecimiento en apps”, etc etc… No son falsos, ni tampoco una exageración.

El interés de usuarios y profesionales por digitalizar los cuidados de la salud es patente. Y las cifras de crecimiento de este mercado así lo atestiguan.

Sin embargo, solo hace falta ir a un centro de salud o una consulta de cualquier médico para constatar que la realidad cotidiana está bastante lejos de eso uso del internet móvil para gestionar la salud.

De las más de 40.000 apps en salud en el App Store casi el 80% tiene como objetivo el consumidor final. En su mayoría la temática versa sobre bienestar (wellness). Solo una mínima parte del grueso son realmente apps que evalúan adherencia terapéutica, que abordan enfermedades crónicas, monitorizan perfiles de glucemia o sirven para la consulta del profesional.

En cuanto a los profesionales, las encuestas de Global Mobile Health Market Report revelan que el 63% de los profesionales usarían apps para consultar la historia clínica electrónica, un 56% para consultar informes de laboratorios, un 46% para acceder a datos de imagen médica y un 34% para acceder a bases de datos sobre medicamentos.

Todo este crecimiento y euforia desmesurada (e interesada)  a lo sumo consigue posicionar el fenómeno del empoderamiento de las personas respecto a su salud, nuevamente en el plano de “paciente” y pretende seguir con el viejo modelo de pago por acto médico, dejando de lado la calidad de vida conseguida y el resultado en salud (el valor de la medicina) . Se prescriben apps como se prescriben medicamentos y se abandonan casi en el mismo porcentaje que éstos antes de un año. ¿es casualidad?

Desde mi punto de vista hay dos grandes realidades que se obvian:

1) Los contenidos y objetivos no son relevantes para la mayoría de personas que buscan mejorar sus niveles de bienestar y salud. Basta con atender los informes sobre las apps de salud más descargadas para ver que la mayoría de personas lo que buscan es mejorar su actividad diaria, su alimentación y controlar mejor los acontecimientos. Otro asunto es que estén diseñadas bajo principios del comportamiento que ayuden a la gente a tomar decisiones favorables a su bienestar

Pero…¿Sirve mejorar tu estilo de vida para controlar la enfermedad crónica? Si atendemos a los últimos informes y recomendaciones, parece que sí. Luego es tarea de los médicos trasladar ese avance de las personas en sus niveles de autonomía personal, física y emocional, en datos objetivos y mensurables para el quehacer diagnóstico-terapéutico. Pero claro, les arrebatamos el poder de prescripción…

2) El sistema sanitario, público o privado, necesita cambiar sus presupuestos básicos. Sin una orientación hacia la atención primaria y la promoción de la salud, ninguna app sobre introducción de datos para seguimiento y monitorización del especialista va a conseguir la implicación de la persona. A menos que se instauren medidas de premio o castigo para incentivar su uso, como ya se auguran en algunos sistemas.

Además, mientras el médico tenga como único incentivo el que su paciente deje de ir a verle porque gana en autonomía y capacidad, el profesional al uso no va a colaborar mucho. En el ámbito privado, porque sus emolumentos dependen del pago por acto y sus sistemas de información no están preparados para integrar este nuevo aspecto de participación de la persona en su recuperación. En el público, porque no disponen de integración real de los sistemas de información y todo el sistema pivota en torno al uso y frecuentación para disponer de presupuesto económico (una versión más sofisticada del pago por acto médico.

Si éstas dos realidades se atienden de la forma adecuada, la revolución de dispositivos de cuantificación y el desarrollo del internet of things auguran un cambio de paradigma, para pasar a disponer sistemas que favorezcan la generación de salud y no solo el cuidado de la enfermedad.

Mientras tanto, los oportunistas seguirán generando ruido que solo nos aleja, un poco más cada vez, de estar entre los líderes mundiales en este cambio de modelo.

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Desbrozando el comportamiento profesional de los oncólogos

El lanzamiento de un producto farmacéutico o una nueva técnica diagnóstico-terapéutica o, simplemente, su comercialización tras años en el mercado se ven alterados por actitudes y comportamientos de los profesionales que deben utilizarlos y que muchas veces los estudios de mercado tradicionales no fueron capaces de detectar. El caso de Viagra fue paradigmático y seguramente no hubiera ocurrido si se hubiera dispuesto en el año 1998 de sistemas de análisis del comportamiento y actitudes sobre el fármaco en tiempo real.

Pero precisamente ésta es la última de una serie de innovaciones tecnológicas que proporcionan a Creation Healthcare y su equipo internacional, entre el que me encuentro en España, la capacidad más poderosa del mundo en cuanto a la visión y análisis del comportamiento de los profesionales de la salud en redes sociales.

Daniel Ghinn, Director General de la consultora Creation Healthcare desvelará en primicia el Proyecto en Oncología de Creation Pinpoint®  ante cientos de profesionales de la salud digital. Y lo hará durante  la reunión Health2.0 Conference que se celebra esta semana en Barcelona (#health2eu)

Creation Pinpoint@ se lanzó en el 2013 como el primer servicio dedicado a comprender las actitudes y necesidades de los profesionales de la salud en las redes sociales. La investigación realizada desde entonces ha sido ampliamente reconocida como puntera en su campo,

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El proyecto Oncología de CreationPinpoint malea las conversaciones entre oncólogos

En la web HCP Digital Opinion Leaders se han publicado muchas  investigaciones sobre los médicos en internet,que han aportado análisis novedosos y puntos de vista rompedores sobre aspectos como la reforma sanitaria, las pol´ticas de salud y el abordaje de enfermedades. Estas investigaciones de Creation Pinpoint han encontrado eco en todo el mundo, pero en especial en foros innovadores como  Medicine X de la universidad de Stanford;  Doctors 2.0 & You la reunión anual parisina liderada por Denise Silber y en varias conferencias  Health2.0  en los Estados Unidos y Europa. En abril de este año, Creation Pinpoint protagonizó el número sobre innovación de la influyente revista  PharmaVOICE.

El proyecto sobre Oncología de  Creation Pinpoint que se lanza esta semana, se apoya en todo el conocimiento acumulado sobre la actividad de los profesionales de la salud en redes sociales.  Sabemos que muchos médicos buscan aprender de la experiencia de colegas internacionales a los que nunca hubieran conocido si no fuera por canales de comunicación. Hemos observado que cuanto encuentran un tema de interés, se vinculan unos con otros en una conversación e intercambio de pareceres. Como en una revisión inter pares de ideas en tiempo real. Y sabemos que el número de especialistas que colaboran online abiertamente está aumentando.

Conversaciones en Oncología

Las herramientas convencionales de análisis de redes sociales utilizan varios indicadores para describir la vinculación con un tema online o la influencia online del usuario, ya sea profesional o lego. Algunos, se aproximan algo más haciendo  análisis de seguidores o de los hastags. Sin embargo, con  Creation Pinpoint se consigue aislar la voz de los profesionales de la salud . Y el Proyecto Oncología de  Creation Pinpoint,  se centra específicamente en conversaciones que ocurren entre un grupo específico de profesionales: los oncólogos.

Las redes sociales canalizan mucho ruido de posts y hastags, lo que hace difícil escuchar las conversaciones que ocurren entre pequeños grupos de personas que publican directamente entre ellos. Vemos a profesionales sanitarios twiiteando a colegas cuando quieres asegurarse una vinculación directa con su colega, en un forum público que también está abierto a la voz ( y los oídos ) de terceros. De esta manera, el trabajo se comenzó asilando los mil oncólogos mejor vinculados a las redes sociales . Aquellos que podríamos definir como Líderes de Opinión Digitales (DOL en inglés) basándonos en su comportamiento online.

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El Proyecto Oncología Creation Pinpoint identifica a los oncólogos con mayor vinculación a las redes sociales públicas.

Una nueva clase de red virtual

A partir de ahí, se construyó una plataforma que se centra en las conversaciones que tienen unos con otros, tal y como suceden. Se describió, mediante técnicas de mapping,  un nueva clase de red virtual: la red de los oncólogos. Esta red no se construye en torno al número de seguidores o de médicos a los que se sigue, sino en torno a los hilos que se crean entre un oncology en particular y otro/s especialistas. Cuando un oncólogo puede ver a otros profesionales que a su vez están hablando con colegas con lo que él habla, el médico puede descubrir y exploras otros profesionales con un interés similar.

El oncólogo puede profundizar más en las conversaciones que mantiene cualquiera de sus colegas, con solo ver el perfil de conversaciones. Un botón de  ‘conversaciones’ (ver arriba) muestra las conversaciones más recientes que se han mantenido y una nube de palabras clave que s reefier sólo a esas conversaciones a dos bandas entre oncólogos,

Influencia online entre oncólogos

El botón “infuenciado por” muestra los oncólogos más referidos o mencionados en las conversaciones más recientes junto con una lista de oncólogos que han comenzado conversaciones a ale que el usuario se ha unido. .El gráfico ilustra la distribución de papeles entre los oncólogos que influyen a un usuario.

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El Proyecto Oncología de Creation Pinpoint muestra los colegas que influyen sobre un oncólogo determinado 

La herramienta ofrece también un resumen de los posts y los enlaces compartidos, permitiendo al usuario llegar al artículo origina con un click, leerlo y participar en la conversación si lo desea.  Otros análisis del comportamiento del profesional frente a un asunto se incluyen, por ejemplo,  en forma de gráficos que muestran qué plataformas usa un oncólogo cuando se relaciona con sus colegas.

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El proyecto Oncología de Creation Pinpoint proporciona links a los posts que comparten otros oncólogos 

Para analizar hasta qué`punto un oncólogo está influenciado  por otro, o es recomendado, o ha iniciado conversaciones con sus colegas, existe el botón “influenciado por” que ofrece una serie de indicadores y muestra los tipos de oncólogos más influenciados por un usuario.

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El Proyecto Oncología de  Creation Pinpoint muestra qué oncólogos son los mas recomendados por sus colegas 

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The Creation Pinpoint Oncology Project provides quick links to an individual’s posts that other oncologists have found most engaging

Accesible para oncólogos

El Proyecto Oncología de Creation Pinpoint está accesible ahora en exclusiva a determinados oncólogos con nuestros programa beta. También al equipo de investigación de Creation Healthcare, donde añadirá nuevas capacidades

En las siguientes semanas y meses analizaremos qué ocurre cuando afinamos aún más los temas de los que hablan e importan más a estos especialistas.

Si trabajas para un proveedor de salud: hospital, centro médico, etc… nos gustaría ayudarte a descubrir como Creation Pinpoint@ puede ayudarte a conocer mejor a los profesionales de la salud en redes sociales. Contacta con nosotros si quieres saber más sobre cómo analizar y definir estrategias para bordar el comportamiento online de grupos específico s de profesionales de la salud.

(Acceso al artículo original en el blog de Creation Pinpoint®)



‘Nudge’ o cómo favorecer la toma de decisiones correcta en salud

buenos-habitos-alimenticiosLa mayoría de las personas lo que quiere es tener una vida lo más fácil y placentera posible. Y la propuesta que se les ofrece para tener una vida más saludable suele ser un camino de dolor, sacrificio y esfuerzo para…¡tener el colesterol por debajo de 200! ¿De verdad creemos que con ese reclamo vamos a conseguir que la gente adopte un patrón de vida mejor?

Mientras tanto, muchas industrias y organizaciones no duda en invertir más de 40 mil millones de euros cada año en atraer y hacer más fácil el consumo de sus productos. La influencia e inducción al consumo es tan poderosa que el ciudadano- consumidor cree a pies juntitas  que la buena vida es incompatible con una vida buena.

Los apóstatas de la educación para la salud siempre han trabajado bajo el modelo médico tradicional de maestro-pater que ilustra a sus filiae-alumni, necesitados de tener un comportamiento adecuado para que el sistema funcione. Así derrochan ingentes recursos en proporcionar una información y unas actitudes que chocan frontalmente con el comportamiento real de las personas.

Un sistema sanitario insostenible por elecciones erróneas e incorrectas

La maquinaria de los sistemas sanitarios tiene procesos muy definidos para obtener resultados en términos de rentabilidad, ya sea monetaria o de reputación profesional: más diagnóstico y más tratamiento. La oferta se envuelve en el halo de avance y espectacularidad de la ciencia. Y eso ha funcionado durante mucho tiempo hasta que la realidad del ser humano en su contexto multidimensional se ha manifestado con una epidemia de dolencias crónidinero tubo medicinascas de enorme magnitud.

Los sistemas médico-sanitarios, volcados en sus propios procesos, han obviado que las personas están altamente influenciadas en sus elecciones cotidianas por su estado fisiológico y emocional interno, el entorno social en el que se desenvuelve y el contexto físico que la rodea en ese momento. Sus características psicodemográficas (edad, estudios, estatus económico etc…) son importantes, pero solo definen sus preferencias a largo plazo: lo que debería ser, no lo que es.

Mientras solo había que obedecer al señor doctor, tomar las pastillas y someterse pacientemente a sus designios terapéuticos, todo funcionaba. Aún llevábamos poco tiempo haciendo excepciones a una vida saludable:

“porque hace mucho calor y la coca-cola refresca”, “porque estoy muy liado y no tengo tiempo de hacer ejercicio, ¡ni de andar!”; “porque llevo todo el día machacado por mi jefa y ahora al menos me como esta hamburguesa tan deliciosa, para aguantar”; “porque la única forma de sobrellevar esto es calmándome con un pitillo” o “porque ya hemos trabajado mucho esta semana y al menos ahora me desfogo con estos 5 Gin&Tonics”…

Pero cuando el efecto de estos comportamientos en la vida de las personas se ha hecho tan feroz que es el responsable del 70% de la mortalidad y del 80% del gasto de los sistemas sanitarios, de poco han servido los secretos y las pócimas tradicionales. Sin embargo la rueda de los sistemas sanitarios tiene tanta inercia que impide cambiar la forma de abordar esta situación. De hecho, estudian y abordan el fenómeno aludiendo a las caracteríticas personales de lo que debería ser, que les arrojan como resultado seguir haciendo lo mismo: más diagnósticos (screening masivos a la población) y más tratamientos (de muchas lesiones no dañinas o inexistentes)

¿Quién es el bonito que dice claramente que los hospitales son fábricas de diagnósticos y tratamientos muy caros, que necesitan enfermos para subsistir? ¿Por qué se descubre en todo Occidente que la práctica médica ha entrado en una carrera loca por hacer más (que es lo que se remunera) cuando eso solo trae gasto y más enfermedad? En España no hay aun estudios serios sobre la materia, a excepción de la epidemia de niños hiperactivos, tan de moda en los barrios lujosos y motivo de charla y presunción en las fiestas de postín, pero acabarán saliendo cuando el sistema no de más de sí.

Ningún partido político u organización habla de cómo ayudar al ciudadano a tomar mejores decisiones sobre su vida  y su salud

En esta época de elecciones y decisiones políticas, nadie habla en España de cómo ayudar a los ciudadanos a tomar mejores decisiones. No para el Estado, sino para que les favorezcan más como ciudadanos-consumidores. Por ejemplo, llevar una vida más activa, aprender a organizar su trabajo y sus horarios, dormir más, desarrollar criterio y formas de alimentarse que les hagan sentir mejor consigo mismos y caber en esos vaqueros imposibles…

En Estados Unidos y Canadá y ,desde hace ya unos años en Europa, hay un movimiento que surgió al calor de la primera administración Obama para ejecutar políticas y formas de prestar los servidos básicos a los ciudadanos, que les permitieran sacar más provecho de dicho servicio y mejorar sus vidas. Son las políticas de nudging, palabro que significa dar un empujocito y que podría traducirse como: pequeñas intervenciones en la arquitectura del servicio, la presentación de la información o el estímulo para el comportamiento que permitan a las personas tomar la decisión más correcta para sus vidas.

Este abordaje tiene un respaldo académico amplio entre el que destacan Richard H Thaler y Cass R Sunstein autores en el 2008 de Nudge: Improving Decisions About Health, Wealth and Happiness, con el que establecieron el marco teórico divulgativo de esta aproximación a la conformación de políticas púbicas y privadas con los consumidores. A ellos les siguieron Dan Ariely en Duke University con su  Predictably Irrational: The Hidden Forces that Shape Our Decisions y Daniel Kahneman que describió en Thinking, Fast and Slow los dos sistemas de toma de decisiones del ser humano: el rápido automático (el 85% de las ocasiones)  y el que se somete a juicio (el 15% restante)

Las administraciones -públicas y privadas- USA llevan tiempo aplicando estos principios para la mejora el en consumo de la energía, de los estilos de vida de los empleados y del pago de tasas a la comunidad. En el 2010, el gobierno de Reino Unido instauró la Nudge Unit (ahora independiente del Gobierno) que se ocupa de aplicar la ciencia del comportamiento en las políticas públicas de la Gran Bretaña.  En Dinamarca, Holanda y Suecia se han creado agencias similares del ámbito público o del privado y el año pasado se formalizó la Red Europea de Nudging (The European Nudge Nework- TEN) a la que tengo el honor de pertenecer a titulo personal.

Algunos ensayos ya están dando sus frutos, como la investigación de la asociación danesa corta el cáncer para averiguar el efecto de etiquetar los menus con las calorías de los platos. Las grandes corporaciones ya están aplicando estos principios para mejorar la satisfacción de sus clientes y, lo que es más determinante, su rentabilidad y fidelidad. Las entidades financieras y las ONGs más avispadas han encontrado un filón para mejorar su ratios de ahorro-pensiones, las  donaciones y los apoyos a la causa.
Aplicar la ciencia del comportamiento a la mejora de la vida de las personas es muy atractivo. No solo porque supone pequeñas intervenciones no lesivas, sino que prometen grandes resultados. Sin embargo, como suele ocurrir en la economía secuestrada del libre mercado en la que vivimos, no hay ni rastro de debate u opinión pública o privada sobre ello en España.
Parece que es más importare exigir más costos servicios sanitarios cada vez para intentar salvar a todos los ahogados por el tsunami de la mala salud (como lo describe el Foro Económico Mundial- WEF en sus sigas en inglés), que ayudarles a tomar decisiones mejores para sus vidas. Decisiones que podrían alterar el curso de hasta el 40% de los cánceres y el 80% de las enfermases crónicas del metabolismo y el sistema cardiovascular. ¿Hay alguien para ello?

Rumbo a la interconexión y la colaboración en los sistemas sanitarios

En sanidad, la eHealth significa transparencia y relaciones de cooperación entre los distintos actores con el usuario de los servicios como eje. Sin embargo, casi nada de eso se está produciendo a pesar de la enorme oferta que existe ya para médicos y ciudadanos en el terreno de la salud digital.

El inmovilismo, la aversión al riesgo, la farfulla de apariencia innovadora que lo cambia todo para que todo siga igual, siguen presidiendo la acción empresarial y profesional de la sanidad española.

Se busca la añagaza de ventas y el precio como táctica facilona ante el agotamiento del mercado, la penalización al proveedor como mejor forma de contener costes, la gravación al cliente-usuario como gran estrategia para hacer sostenible el sistema…

Mientras, prolifera una plétora de conferencias, cursos, reuniones, iniciativas sobre los temas más avanzados en la economía de la salud digital. Cualquiera podría pensar que el país está a la vanguardia de la innovación, como a los conformistas y adaptables -“todo sea por el business”- les gusta jalear y difundir.

Cualquiera que analice un poco los sistemas sanitarios públicos y privados se da cuenta de la obsolescencia de muchos procesos y de las actitudes que los mantienen así. Y de cómo es imposible que, con esos supuestos y actitudes, se abra paso una sanidad conectada y colaborativa.

Sin embargo, cada vez estoy más convencido de que la tecnología y las redes sociales, aliadas con la economia de la conducta, van a significar una innovación disruptiva , por ejemplo en:

1) La forma de buscar y recibir servicios sanitarios, o como obtener el máximo beneficio del seguro sanitario. Público o privado.
2) La forma de concebir y alcanzar el propio bienestar y la salud, o como llegar a ser la mejor versión de uno mismo.

Las arcaicas actitudes pretenden utilizar esa misma fuerza innovadora para consolidar su ‘status quo’ y, al final, mantener todo como está, aunque con una apariencia ‘guay-fashion’. Es decir, no aprovechando el enorme paso que supone la fusión entre las nuevas tecnologías, el marketing del comportamiento y la medicina.

Pero me temo que a este stablishment empresarial y profesional acomodado en sus cargos lo último que le interesa es un futuro en el que el paradigma sea la interconexión colaborativa en sanidad. Y menos aún, un ciudadano sintiéndose capaz y responsable de su propia salud y de su bienestar.

No vaya a ser que ellos tengan que dar servicios y productos que se ajusten a necesidades reales, de una forma responsable y sostenible y en competencia, sin el privilegio de tener cuotas dadas, administrados o clientes cautivos. No saben navegar en esas aguas.

Salud, mentiras y redes sociales

Los diversos actores del sistema sanitario español incorporan avances e innovaciones en su gestión de una forma casi compulsiva. Aunque si uno atiende a cómo se implantan y gestionan, en realidad son una mera operación de camuflaje para intentar mantener inamovibles las reglas de juego que impiden una auténtica libertad de mercado, operadores y beneficios para los ciudadanos, consumidores o clientes.

Que estas reglas de juego salen rentables lo demuestra la persistencia con que se practican. Otra cosa es a quién realmente benefician. Y si existen alternativas que las hicieran, no sólo más rentables, sino capaces de generar un crecimiento sostenible que trascienda a los dirigentes actuales de las organizaciones.

En los últimos cinco años se ha producido un cambio sustancial en el mercado: el empoderamiento del consumidor gracias -entre otros factores- a la posbilidad de interconexión e información que proporciona internet y, sobre todo, a las redes sociales. En el sector salud eso viene a dar al traste con unos de principales apalancadores de las reglas de juego en mercados regulados en exceso.

En un mercado sobre regulado y controlado como el sistema sanitario español todos los agentes conocen de antemano los márgenes que pueden obtener y el ratio de beneficios a explotar. El perjudicado suele ser el consumidor que no dispone de elementos para elegir realmente, valorar y premiar al agente que mejor -y al mejor precio- satisfaga sus necesidades.

Me viene a la mente la cacareada ley de libertad de elección de médico en Madrid que promete información para la toma de decisiones, pero no hace real  la capacidad del ciudadano para elegir con fundamento, más allá de la proximidad domiciliaria. Curiosamente la misma falacia de libre elección que proporcionan las aseguradoras privadas. Un contraste notable con la misma iniciativa tomada hace poco por el National Health Service inglés.

Las redes sociales han supuesto una revolución en la forma en que los pacientes se relacionan con sus médicos, los hospitales o centros a los que acuden y, sobretodo, en la forma en que gestionan su salud. En España, desde hace un año aproximadamente estamos asistiendo a  una “explosión” de redes ¿sociales? en salud: La mayoría tuteladas o con un claro interés comercial detrás.

Aseguradoras y hospitales se han lanzado a la creación de foros y comunidades en los que la libertad para compartir, informarse y aprender tienen limites. Foros de médicos que moderan lo que dicen sus pacientes,  comunidades de clientes de aseguradora con moderadores encargados de controlar cualquier crítica o elogio al mal o buen servicio de la compañía y en la que uno no sabe cosas básicas como, ¿cuánta gente hay?

Páginas de facebook para ser los primeros, aunque el número de fans se cuente en números ridículos. Eso sí,  emitiendo mensajes comerciales y sin dar entrada a la participación en los perfiles corporativos, aunque sí -y con moderación- en los de consejos nutrcionales,  mientras se cuelan mensajes sobre  la bondad para adelgazar -puro humo- de los test de intolerancia a los alimentos.

Algunos hospitales del sistema público se han lanzado a disponer de un perfil en facebook: para poner sus notas de prensa y dar cuenta de las numerosas actividades de gerentes y autoridades. Sólo el forum de discusiones se atreve a aceptar una crítica al mobiliario en sala de espera con una merecida respuesta institucional. ¿Participación? ¿Apoderamiento del consumidor? ¿Promoción de la salud?

Y qué decir de las ya casi decenas de comunidades de pacientes que se están creando. Cada una con un número minísculo de usuarios y actividad. Pero la cuestión es poder hacer grandes memorias en que se recojan todas estas iniciativas desde su lado más positivo y favorable. Y publicitarlo sin descanso dando una falsa sensación de apertura al mercado, servicio al cliente y transparencia.

Pronto veremos que España es uno de los países de la UE con mayor número de comunidades, foros y redes sociales en salud. En la que el 80% de los agentes tienen alguna actividad en ellas. Sin embargo, se seguirán viendo informes como el último de la Comisión Europea en el que el país ocupa un vergonzante puesto 22 cuando lo que se analiza es la capacidad real de derechos del paciente y participación, acceso al e-health,  tiempos de espera, resultados en salud y servicios de farmacia.

Por supuesto el informe fue inmediatamente contestado por poderes públicos y privados, pues contradice la pretendida publicidad sobre ‘el mejor sistema sanitario del mundo’ de la que hacen gala. Lo mismo que ocurre cuando el GRI -organismo internacional sin ánimo de lucro creador del índice de sostenibilidad en las empresas- explica que España es el país europeo con más empresas que presentan memorias de RSC, aunque si se auditan, la mayoría son puro humo. O la diferencia de empresas reputadas cuando uno mira el informe español merco (que no tiene en cuenta al consumidor) o el informe internacional del Reputation Institute (que otorga al consumidor una opinión soberana)

Quiero creer que la explosión actual de iniciativas 2.0 en salud que en realidad no abren la red a compartir, participar ni gestionar con autonomía tu salud,  es tan sólo una precipitación en el afán por parecer ser y que todo cambie para que todo siga igual. Pero lo cierto es que los síntomas son muy parecidos a lo que ha ocurrido con anteriores innovaciones, que han pasado de largo por el sistema español de salud.

Y es que la actitud real del mercado español es que la innovación no es retribuida ni protegida, la marca no es recompensada y las personas no son un bien al alza, con cientos de miles de profesionales con alta preparación en el paro y dispuestos a lo que sea por nada.

Así las cosas, se hace muy necesario recordar las vías en las que esta revolución del e-patient nos puede ayudar a provocar cambios reales. Pero eso lo haré en otro post.